Etica y boicot en el mundo actual

Chris Ferdinandi (a quien admiramos porque es un fenómeno en muchos aspectos) reflexiona en su newsletter de hoy sobre si deberíamos dejar de utilizar una herramienta si la empresa que la desarrolla o las personas que hay detrás de ésta no cumplen un mínimo ético.

El tema es recurrente y nunca hay que dejar de hacerse ésta y otras preguntas. ¿A quién no le gusta el trabajo de un cantante/grupo o actor/actriz pero es un cretino y no sabe qué hacer con su obra? A nosotros nos pasa con muchos, para empezar, Woody Allen y Sabina. Cada uno tendrá los suyos.

En este caso, Chris pone el ejemplo de Google y Microsoft, que de alguna manera se han visto inmiscuidos y han participado en asuntos políticos de Estados Unidos y se han mostrado a favor de decisiones políticas que atentan contra la dignidad de las personas, razón más que de peso para evitarlas y dejar de usar sus productos. Este hecho desemboca en algo parecido a un boicot, como los tan mencionados por estas latitudes a productos alimenticios y marcas comerciales de determinada región por cuestiones políticas. Aunque en ambos casos algunos dirán que es cuestión de principios.

Pero la decisión no siempre es tan fácil porque siempre hay matices. Estas mismas empresas tienen productos de mucho valor para las personas y éstas se benefician de ellos, pero, ¿se compensa una cosa con la otra?. Absolutamente no. Un asesino a sueldo que se desplace en bicicleta para evitar contribuir a la emisión de gases contaminantes a la atmósfera no es de ninguna manera mejor persona que quien no daña deliberadamente a otras personas pero que utiliza un vehículo propio.

¿Entonces qué hacemos?

Pues está claro, piénsalo varias veces, busca alternativas y escoge lo que tenga más sentido para ti.

Si somos estrictos lo más probable es que encontremos muchas manchas en la mayoría de empresas, no sólo tecnológicas. De hecho, este sector está lejos de ser el más chungo. Y esto nos llevará a enfurecernos y a tomar esta misma decisión porque al final simpre resulta que las empresas tienen alianzas estratégicas con otras que nos gustan menos, que pertenecen a un holding voraz o están sustentadas por un grupo de inversores de dudosa trayectoria. Y según vayamos escalando el tamaño más posibilidades tenemos de encontrar personajes repulsivos y comportamientos reprobables. ¿Debemos dejar de usar sus productos? ¿Cuántos habéis dejado de utilizar Facebook o Google? Si no habéis visto ‘The great hack’, éste es un buen momento para hacerlo.

Sólo tú sabes dónde tienes tus líneas rojas y si tienes la piel muy fina y mucha conciencia estarás fuera de éste sistema.

Aquí el enlace al artículo para que lo leáis tranquilamente y saquéis vuestras propias conclusiones.

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